El miedo no es una emoción que se quita pensando positivo, es una presencia física que se te mete en los huesos y te hace creer que no tienes salida. Mi historia de vida fue mi primer laboratorio; antes de que mi libro sobre el miedo existiera, tuve que ser mi propio testimonio de supervivencia. Entendí que la honestidad conmigo misma era la única llave para abrir esa celda, reconociendo que no podía seguir esperando un milagro si no estaba dispuesta a mirar de frente mis propias sombras y aceptar que estaba paralizada.
Este método que hoy te comparto, el método ANOR, no nació de la comodidad de mi casa, ni la de la oficina, sino de la necesidad urgente de recuperar mi dignidad. No te hablo desde la teoría, te hablo desde la herida, porque para enseñarte a aceptar, nombrar, ocuparse y retar tus temores, tuve que aplicarlo primero para salvarme a mí misma y proteger lo que más amo.
Aprendí que ocuparse del miedo requiere la valentía de formarse, de buscar herramientas para dejar de ser una víctima de las circunstancias. No se trata de borrar el miedo de tu mapa, sino de aprender a usar esa misma energía para desafiar el destino que otros escribieron para ti. Hoy sé que el miedo es un gran maestro cuando dejas de huir de él y decides, por fin, convertirte en la única dueña de tu propia historia.
Por eso, es importante decodificar el mensaje que nos trae el miedo. Es impresionante sentir cómo reacciona el cuerpo antes de que la mente entienda que tienes miedo, porque el cuerpo es el primero en dar la alarma. Así que, no intentes callarlo, intenta entender qué te quiere decir.
Aquí te comparto con toda honestidad el Método que, sin conocerlo, me ayudó a sobrevivir.
El Método ANOR:
Considera este método como tu hoja de ruta y préstale atención al miedo.
- Aceptar: Deja de pelear con lo que sientes. Admitir que tienes miedo es el primer paso para que deje de controlarte.
- Nombrar: Dale una identidad. ¿Es miedo al juicio, al fracaso o a la pérdida? Ponerle nombre lo hace más pequeño, además, visible.
- Ocuparse: No basta con querer cambiar; hay que buscar herramientas que te ayuden a saber cómo hacerlo.
- Retar: El paso final. Es pasar a la acción. Es demostrarte que, aunque el miedo esté ahí, tú tienes el mando.
El miedo, siempre nos quiere en el papel de víctima y está en nosotros ver si le damos ese gusto o si decidimos qué hacer con él. Al principio todo parece estar mal, pero cuando aceptas que tienes miedo y le llamas por su nombre, el miedo se convierte en un conocido. Así como cuando te presentan a una persona que no sabías su nombre y a los pocos días ya son amigos, esto mismo pasa con el miedo.
Hasta que no profundices que el miedo es una emoción natural que tiene su función adaptativa, quedarás estancado, estancada en el mismo sitio. Por lo tanto, ocuparte del miedo, es tomar la responsabilidad de tu propia paz.
Este método es distinto a los demás, no porque sea mágico, sino porque está basado en mi experiencia de vida, lo que lo hace único. Solo quiero que sepas que el miedo siempre te va a acompañar, pero lo importante es que aprendas a enfrentarlo las veces que sea necesario. El control del volante lo tienes tú, no el miedo, así que tú decides si le sedes el asiento o lo dejas como copiloto. Este es un libro de autoayuda, que no tiene la verdad absoluta, pero si te brinda herramientas poderosas que te ayudarán a manejar de una maneja más fácil esa emoción tan “maravillosa” que es el miedo.
El miedo: Método ANOR para afrontarlo, está disponible en Amazon, versión impresa y digital.

